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REF: ¡A salvo en los brazos del Padre!

21 August 2009 No Comment

¡Qué retrato tan bonito! Mi hija, bajando las escaleras, con su bebé en brazos. Luego lo puso en su mecedor, junto a mí, con una reconfortante voz que le aseguraba “mami volverá en un momentito” y “mientras, el abuelito te cuidará”. ¡Cuánto valor añade a mi vida saber que cumplo una misión en la vida de esta chiquitina, que soy como una “figura paterna” que va a estar cuidando de ella!

El bebé se siente seguro de verme ahí, incluso cuando estoy trabajando con el ordenador mientras la observo para asegurarme de que está bien. Todo parece tan maravillosamente tranquilo cuando, de repente, se oye el ruido de un taladro que están usando los albañiles en la casa y parece que este envía una señal de peligro al bebé, que no entiende lo que está ocurriendo, y comienza a llorar desconsoladamente.

Rápidamente la tomo en brazos, la pongo en mi regazo, acaricio su cabecita y le susurro palabras de amor y consuelo en sus oídos. “Está todo bien, mi amor. No tengas miedo, el abuelo está aquí para cuidarte y protegerte”.

Father arms

Ella ve mi sonrisa y de pronto para de llorar, pues sabe que no hay peligro en brazos del abuelo. Entonces me devuelve una sonrisa y, llena de paz, echa su cabecita en mi hombro, tansladándome a mí a la dimensión espiritual del amor y seguridad de mi Padre, que está en los Cielos. ¡Yo tambien me siento seguro en lo brazos del Padre!

“El eterno Dios es tu refugio, y aquí abajo los brazos tiernos.” (Deu.33:27)

¿Cuántas veces escuchamos “ruidos” que nos parecen señales de peligro y nos entra temor? Hay veces en las que no comprendemos lo que está ocurriendo, veces en las que ruidos repentinos irrumpen las paz y la seguridad cotidiana mientras pastamos en los campos bajo la mirada protectora de nuestro Pastor, y sentimos miedo, y llamamos al Padre para que nos ayude. Él nunca está lejos de nuestro alcance, y nos toma en Sus brazos, y nos susurra al oído Sus palabras de amor y consuelo.

“No temas porque Yo estoy contigo; no desmayes porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Isaiah 41:10)

Nada más escuchar estas palabras reconfortantes de vida, sentimos paz en el corazón y tenemos la certeza de que todo saldrá bien y que no hay nada de qué temer. ¡Qué sensación tan maravillosa de seguridad y tranquilidad tenemos al saber que estamos en los brazos del Padre!

“Dios es nuestro aparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de Su braveza.” (Salmos 46: 1 y 2)

¡No tenemos nada que temer, pues estamos seguros en los brazos del Padre!

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