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Quienés Somos

Renato Amato

Me llamo Renato Amato y, junto a mi esposa Patricia, hemos fundado SANAR CORAZONES QUEBRANTADOS, un ministerio a nivel mundial para aquellas personas que experimentan dolor o tienen heridas del pasado que han quedado abiertas y buscan a alguien que les oriente para superarlas.

Dios no quiere que sigas aferrándote a esas heridas. Quiere que dejes atrás todo el dolor y sufrimiento que experimentas y que comiences una vida nueva de felicidad y satisfacción. Jesús quiere que experimentes el “gozo cumplido” que prometió en Su Palabra: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido” (Juan 15:11).

Te preguntarás cómo puedo saber yo esto. Porque yo ya lo he pasado, y sé lo que es estar sin dormir por la noche, con los pensamientos recordándote lo que te ha pasado, que tú sigues sin entender. También te preguntarás: “¿Porqué? ¿Por qué ha pasado esto? ¿Por qué a mí? ¿Porqué no han tomado las cosas otro camino, un camino más feliz?”.

Tengo el placer de comunicarte que he encontrado respuestas a estos interrogantes y algunas claves que me han dado buen resultado a mí y a cientos de personas, y que estoy dispuesto a compartirlas contigo si me das la oportunidad de asesorarte hasta que triunfes. En otra sección de artículos, encontrarás mi biografía, donde podrás leer un poco más acerca de mí y del camino que me ha llevado a una vida exitosa. Pero, por el momento, escribiré un resumen.

Mi mujer, Patricia, y yo somos una pareja de misioneros y hemos viajado por todo el mundo durante treinta y cinco años. Hemos vivido en la India, Bangladesh, Sri Lanka, Singapur, Indonesia, Tailandia, Perú, Hungría, Bulgaria, Suiza y, ahora, Italia, asesorando a gente de diversas culturas y religiones. En los primeros veinte años de nuestro ministerio (de 1976 a 1996), cruzamos el mundo de un extremo a otro compartiendo con los demás (musulmanes, judíos, hindús, budistas, ateos, etc.) el amor de Jesús, animándoles a experimentar este amor por fe y dando testimonio de las bendiciones espirituales que Él ha vertido sobre Sus hijos.

Más tarde, al final de 1996, mi mujer y yo tuvimos que regresar a Europa por motivos de salud. En esa época, parecía que nuestra labor misionera había llegado a su fin, ya que no pensaba que los países acaudalados tuvieran un lugar de servicio para misioneros como nosotros. Así pues, pasé unos meses de búsqueda interior, preguntándole al Señor qué quería de nosotros a partir de ahora…Entonces, una noche, comencé a escuchar la voz del Señor que me hablaba al corazón, como susurrándome al oído, y me decía:

“Tu labor misionera no ha terminado. ¿Qué hace que seas un misionero? ¿Los campos de misión extranjeros en los que trabajas? ¿O la pasión que siente tu alma por compartir Mi amor con los demás donde quiera que estés? No mires a este país como tu tierra natal, sino como el nuevo campo de misión que te he confiado. Hay muchos en esta tierra que Me necesitan. Muchos claman día y noche preguntándome el porqué de esto o de lo otro. No puedo responderles sino a través de las bocas de los hijos Míos que quieran ser portavoces y proclamarles Mis Palabras de vida eterna. ¿Serás Mi voz para ellos? ¿Me dejarás usarte como portavoz para llegar a sus corazones y mostrarles Mi amor?”

Ni que decirlo hay, que oir la voz de Dios hablándome de esta manera, como un río de palabras emanando de mi mente diciéndome lo que hacer, es algo que transformó mi vida por completo y me llevó a un ministerio que ha tocado la vida de miles de personas en Italia y ha inspirado a muchos jóvenes a consagrarse a una vida de servicio al Reino a tiempo completo. Algunos de ellos ahora se encuentran en África, Sudamérica y Oriente, de misioneros por Jesús.

Todo esto era obra del Espíritu de Dios, nosotros solo seguimos paso a paso lo que Dios nos susurraba al corazón. Sin embargo, hasta el año 2000 no comencé a escribir los mensajes que recibía del Señor. Al principio, solo escribía algo por aquí y por allí, cuando recibía algo que sentía que merecía la pena escribir, pero luego fui tomando el hábito de escribir cada mensaje hasta hoy día y ahora tengo un diario de muchos años de escuchar la voz de Dios.

Unos años más tarde, en el 2006, llegué a un nuevo punto de crisis en mi vida, cuando comencé a experimentar EL QUEBRANTO DE MI CORAZÓN.

Por favor, lee el resto de la historia de mi vida en la sección “autobiografía” que colgaré pronto en otra página web. Mientras tanto te adelantaré que este quebranto, que causó dolor y sufrimiento en mi corazón, fue lo que Dios usó para acercarme a Él y ayudarme a experimentar la SANACIÓN DE MI CORAZÓN.

Ahora miro hacia atrás y puedo afirmar con toda confianza que ya no me duele, y que, por el contrario, estoy agradecido de que me ocurriera porque me llevó al lugar donde Dios quería que estuviera hoy. Tampoco siento resentimiento hacia aquellos a los que hacía “responsables” de mis heridas; al contrario, el Señor me ha dado mucho amor por ellos y ahora los veo como los instrumentos que Dios usó para traerme donde quería que estuviera: en el centro de Su perfecta voluntad. ¡Qué divino! ¡Alabado sea Dios!

Mi oración es que tú también experimentes la SANACIÓN DE TU CORAZÓN quebrantado y avances al futuro brillante que Él tiene preparado para tí. Jesús te ama, y lo ha probado dando Su vida en la cruz por tí. ¿Le vas a dejar ahora que te oriente en la SANACIÓN DE TU CORAZÓN y hacia la vida maravillosa de amor y gozo que tiene para tí?

Por favor, suscríbete a RECIBIR ACTUALIZACIONES GRATUITAS de los artículos que colgaré en estas páginas web, y visítanos de nuevo, ya que pronto organizaremos cursos de Coaching para ayudarte a experimentar la SANACIÓN DE TU CORAZÓN quebrantado. Jesús te quiere. Eres importante para nosotros.

Dios te bendiga,

Renato y Patrizia