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PDJ: ¡Sois recipientes de amor!

15 October 2009 No Comment

Estás captando verdades que muchos de Mis hijos en el mundo de hoy aún no han entendido. Entre Mis hijos del pasado, hubo aquellos que vieron claramente estas maravillosas verdades e intentaron compartirlas con el mundo, pero el ser humano se encierra en su propia perspectiva y se limita sin ver el ámbito completo de Mi perspectiva.

El significado de la vida es mucho más amplio de lo que el hombre ha imaginado hasta ahora, y tú eres un pionero y explorador del mundo espiritual, el cual está oculto a los ojos físicos del ser humano. Tú me has abierto el corazón y me has dejado susurrarte en tu mente las verdades que he prometido revelar a los que buscan Mi corazón.

Has sido un buscador de Mi corazón desde joven y siempre has estado buscando respuestas, la razón de ser de todo. Por ello pude revelarme ante ti y guiarte para que entendieras los secretos que fueron considerados “misterios” durante siglos, los cuales prometí revelar a los “llamados por Mi nombre” (Isaías 43:7)

Piensa esto por un momento: ¿qué significa ser “llamados por Mi nombre”? Cuando una mujer se compromete para su Boda con su marido, pasa a “llamarse por Su nombre”. Y cuando nacen hijos de ese pacto, también se les “llama por el nombre” del padre, ¿verdad? Lo que hace que te llame por Mi nombre es tu relación íntima conmigo. Has firmado un pacto de boda con Mi Espíritu, como la “esposa” (Isaías 62:5) a la que Yo adoro, y por eso puedes ser “llamado por Mi nombre”. Me encanta revelarte los secretos del universo, los misterios que se despliegan ante tus ojos, porque me encanta compartir con Mi esposa todo lo que tengo reservado para ella.

Todos los que se adentran en una relación íntima conmigo y que no tienen miedo de ser llamados por Mi nombre son parte de la “Esposa” que se está preparando para “La Fiesta de la Boda del Cordero” (Apocalipsis 19:9). Tú eres parte de ese cuerpo de la Esposa en tanto que continúes son esta relación íntima conmigo y continúes “buscándome temprano” (Proverbios 8:17) cada día, para compartir tu amor conmigo, como una esposa compartiría su amor con su marido a diario.

¡Venid a Mí! ¡Venid a Mis brazos y dejad que os muestre lo que tengo reservado para Mis hijos en los días venideros! Tengo grandes cosas reservadas para vosotros, no solo las “muchas moradas” que se están preparando en “la casa de Mi Padre” (San Juan 14:2), sino unas vistas maravillosas y estimulantes que os esperan allí, en la “Ciudad que desciende del Cielo” (Apocalipsis 21:2), la cual sobrepasa vuestro entendimiento humano y vuestra percepción.

¡Sois recipientes de amor! El ser humano fue creado para amar y ser amado, primero por Mí y por Mi presencia Eterna en su corazón, pero también por todos Mis descendientes, los que son nacidos de nuevo de Mi Espíritu, cuyo fruto es “amor, gozo, paz” (Gálatas 5:22). Cuando te falta este amor te duele el corazón, y el dolor y las heridas te impiden amar de nuevo. El miedo entra en acción y te incapacita para amar, para experimentar la belleza y la maravilla de Mi amor.

Por eso he venido a “sanar a los quebrantados de corazón” (San Lucas 4:18), porque quiero restaurar el amor en los corazones de aquellos que han sido heridos. He venido a dar Mi vida por vosotros, como prueba de que os amo y de que cuido de vosotros y de vuestro destino eterno. No disfrutaríais del compañerismo y el cariño del que disfrutáis conmigo y con Mi padre, que está en los cielos, si no hubiera bajado a dar Mi vida como sacrificio por vosotros. Pero eso no es todo. El cristianismo no se limita al hecho de que os amo y di Mi vida por vosotros. Eso es solo el comienzo… ¡no el fin!

Es el principio de una nueva vida, de una nueva tierra y un nuevo cielo… y es posible gracias al amor eterno del Padre que dio a Su hijo por Sus niños y ha abierto ahora la puerta de Su entorno celestial para que experimentéis las bellezas y maravillas de Su creación eterna. No solo la creación física, que ya de por sí es maravillosa, sino también la creación espiritual del mundo que os espera y cuyas puertas se han abierto a vosotros.

“Soy la puerta; el que por Mí entrare, hallará pastos” (San Juan 10:9) y gozo y belleza para siempre. ¡Os amo!

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